Guía práctica para estudiantes de secundaria sobre cómo participar de una marcha de forma organizada, segura y políticamente efectiva. Recoge el conocimiento acumulado de movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos y experiencias históricas de protesta en Colombia y el mundo.
La protesta social ha sido el motor de los cambios más importantes en la historia de la humanidad. El sufragio universal, la prohibición del trabajo infantil, el fin del apartheid, los derechos laborales: todos se conquistaron en las calles, no en los escritorios. Salir a marchar es ejercer uno de los derechos más valiosos que tenemos.
También es un acto que requiere preparación. Esta guía recoge el conocimiento de movimientos sociales de todo el mundo, organizaciones de derechos humanos y experiencias concretas de protesta en Colombia para ayudarte a participar de forma informada, responsable y segura.
Antes de hablar de logística, es importante que sepas esto: protestar es un derecho, no un privilegio.
La Constitución Política de Colombia reconoce el derecho a la reunión y la manifestación pacífica (Art. 37). También lo hacen la Declaración Universal de Derechos Humanos (Art. 20) y la Convención sobre los Derechos del Niño (Art. 15). Ninguna autoridad puede prohibirte participar en una movilización pacífica sin una justificación legal muy específica.
Esto no significa que protestar sea sin riesgo, especialmente en Colombia. Significa que cuando lo haces, tienes derechos que puedes exigir.
Participar en una marcha empieza mucho antes de llegar al punto de encuentro. La preparación es lo que separa una participación efectiva de una improvisada.
Antes de asistir debes conocer:
No todas las marchas son iguales. Algunas son festivas y masivas; otras ocurren en contextos de tensión política alta.
Antes de salir, pregúntate: ¿ha habido represión reciente en protestas similares? ¿Hay grupos hostiles o contramarchas? ¿Qué organizaciones acompañan la movilización? Recorrer mentalmente (o con Google Maps) el lugar y la ruta puede ayudarte a identificar puntos seguros: estaciones de transporte, hospitales, iglesias, sedes de organizaciones sindicales o estudiantiles.
Elige una persona de confianza que no vaya a la marcha y que sepa:
Informa también a tu familia o personas cercanas si es posible. Esto no es pedir permiso: es construir una red de cuidado.
El sistema de acompañamiento (conocido en inglés como buddy system) es una práctica que viene del movimiento sindical y de derechos civiles: funciona mejor en grupos de tres o cuatro personas. La idea es sencilla:
Si van varias personas de tu colegio o tu organización, pueden dividirse en grupos pequeños y designar a alguien que coordine la comunicación entre grupos.
Escríbelos también en tu brazo con marcador permanente. Si tu teléfono se pierde o te lo quitan, los tendrás disponibles.
Una buena preparación reduce muchos riesgos. Aquí lo esencial:
La ropa debe protegerte y permitirte moverte con comodidad:
Evita accesorios colgantes (aretes largos, cadenas) que puedan engancharse o usarse para jalarte. Si tienes marcas distintivas en la piel (tatuajes, lunares), evalúa si cubrirlas.
En marchas grandes suelen existir brigadas de primeros auxilios (o street medics), pero tener un kit personal siempre ayuda:
Si usas lentes de contacto, considera usar gafas ese día: los lentes de contacto retienen los agentes químicos y empeoran la irritación.
Las marchas hoy tienen una dimensión digital que no puedes ignorar.
Documentar abusos es un acto político importante y es tu derecho. Si lo haces:
Las movilizaciones grandes tienen equipos que coordinan la seguridad, la logística y la ruta. Seguir estas indicaciones no es perder autonomía: es protección colectiva. El caos individual pone en riesgo a todos.
Designen dentro de su grupo a alguien con una visión más amplia del entorno, que esté atento al desplazamiento de la fuerza pública, rutas de salida y posibles tensiones, mientras los demás participan más activamente.
Mantén una imagen mental de:
En muchas protestas aparecen elementos provocadores: personas que buscan generar violencia, que pueden ser infiltrados o grupos con otros intereses. No respondas a provocaciones físicas ni verbales. La disciplina colectiva protege a todo el grupo y da legitimidad política a la movilización.
No portes objetos que puedan interpretarse como armas o que puedan ser arrojados.
Las marchas pueden durar varias horas. Hidrátate constantemente, come algo si la marcha se extiende, y descansa brevemente cuando sea necesario. El agotamiento deteriora la capacidad de reacción y el juicio.
Si sientes mareo, falta de aire, náuseas o confusión, comunícalo de inmediato a tu grupo y busca un lugar para sentarte. La deshidratación y el golpe de calor son riesgos reales en ciudades calurosas como Bucaramanga o Cali.
En Colombia, la presencia policial en marchas es frecuente. El ESMAD ha sido documentado por múltiples organizaciones de derechos humanos (Defensoría del Pueblo, Human Rights Watch, Amnistía Internacional) como un cuerpo con un historial grave de uso desproporcionado de la fuerza. Esto no significa que toda marcha termine en represión, pero sí que debes conocer cómo actuar.
Lo fundamental:
Si el ESMAD despliega dispositivos de dispersión, muévete con calma y con tu grupo hacia zonas abiertas. Correr en pánico en multitudes puede causar aplastamientos y caídas.
Los gases lacrimógenos (CS o CN) y el gas pimienta (PAVA) provocan irritación intensa en ojos, nariz, garganta y piel. Es importante saber actuar con calma.
Protocolo de respuesta:
Si usas lentes de contacto: retíralos de inmediato con manos limpias o con guantes. Los lentes atrapan el agente contra la córnea y pueden causar daño serio.
Lo primero es llevar a la persona a un lugar seguro, fuera del foco del conflicto. Llama o busca una brigada de primeros auxilios.
Lesiones frecuentes en marchas:
No intentes remover objetos incrustados en heridas: esto puede causar más daño. Estabiliza el objeto con gasas y busca atención médica.
El cuidado emocional también es primeros auxilios. Una persona en crisis emocional necesita presencia, calma y acompañamiento.
En Colombia, las detenciones en protestas son frecuentes y a menudo arbitrarias. Conocer tus derechos de antemano puede marcar una diferencia enorme.
La policía solo puede detenerte en dos casos: por orden de captura judicial, o por flagrancia (cometiendo un delito en ese momento). Si ninguna de estas condiciones aplica, es una detención arbitraria. Aun así, no resistas físicamente: eso puede usarse en tu contra.
En el momento de la detención:
Si eres menor de 18 años: las autoridades deben notificar inmediatamente a tus padres o acudientes y no pueden interrogarte sin su presencia o la de un defensor público. Dilo claramente: “Soy menor de edad, exijo que se notifique a mi acudiente.”
Si pasan más de 36 horas sin que te lleven ante un juez de control de garantías, tú o alguien cercano puede presentar un habeas corpus ante cualquier juez de la República para exigir tu liberación inmediata.
Uno de los aprendizajes más profundos del movimiento social internacional es que el cuidado colectivo es una forma de acción política. No es un complemento a la marcha: es parte de ella.
Esto significa:
Las movilizaciones más sostenidas históricamente han sido las que lograron construir comunidad interna. La marcha termina, pero la organización continúa.
Terminar la marcha no es el final del proceso.
Confirma que todas las personas de tu grupo regresaron bien. Si alguien falta, activa la red de seguridad de inmediato. Comparte la información relevante (especialmente si ocurrieron abusos o detenciones) con tu organización y con colectivos de derechos humanos.
Si guardaste registros en video, foto o texto, respalda esa información en la nube antes de formatear o borrar. Puede ser evidencia importante.
Cuida tu estado emocional: participar en una marcha, especialmente si hubo tensión o represión, puede dejar una huella. Habla de la experiencia con personas de confianza. Si fue difícil, date tiempo para procesarlo.
Las movilizaciones más efectivas a lo largo de la historia, desde el movimiento de derechos civiles en Estados Unidos hasta las luchas estudiantiles en Colombia, comparten los mismos elementos: preparación previa, organización colectiva, disciplina en la acción, comunicación clara entre participantes y cuidado mutuo.
Una marcha no es solo caminar en la calle.
Es una forma de acción política colectiva que depende de la responsabilidad y organización de quienes participan. Cuando eso está presente, la movilización es más segura, más sostenida y más transformadora.